La Web, naturaleza y tipos

Vaya, no quería poner un título tan pomposo, pero no me sale otro. Mi hijo pequeño suele decirme de vez en cuando “Hola, señor página Wes” y siempre consigue que me ría. Para él una página wes es un concepto difuso y ambiguo, intuye que tiene que ver con algo de internet, pero lo único que entiende de internet, por ahora, es que sirve para enviar fotos a su abuelo.

Este nivel de conocimiento básico es el mismo que acumulan muchos de los responsables últimos de webs, ya sean pequeñas, medianas o grandes. Por un lado está el concepto y por otro la necesidad:

  • El concepto: una página web tiene entidad propia, es un fin, un objetivo. Trabajamos para tener una página web y si es buena mejor.
  • La necesidad: debemos tener una web porque todo el mundo tiene una, porque hay que estar en internet, porque es una manera de proyectar una imagen.

Una web es un medio para transmitir información y como cualquier otro medio, tiene sus reglas, pros y contras.

Cuando esto no está claro, se generan webs de varios tipos:

  • Tipo Ikea, es aquella que te obliga a pasar por cada sección para encontrar alguna información.
  • Tipo Wov, con presentaciones, intro, multimedia, cortinas, transiciones, música de fondo, etc…
  • Tipo Keep Out, no te quiero, si buscas algo te lo tendrás que currar, pero hagas lo que hagas no lo encontrarás.
  • Tipo Panel de avión, esta web es guay porque tiene más opciones que nadie, muy frecuente en sitios con poca información.
  • Tipo Reinventar la rueda, quiero una web de mi zapatería, pero que muestre fotos de la nasa.
Parto de la premisa de que la mayoría de los responsables últimos de los sitios web tienen un conocimiento bastante limitado en cuanto a gestión y transmisión de la información. Lo más avispados delegan en personal de su confianza, pero luego están los que toman decisiones sobre un medio que desconocen basándose en su experiencia personal. Muchos de ellos empezaron a entender algunos elementos generales gracias a la labor didáctica de sus hijos.

Parece que el hecho de llegar a ofrecer una web es suficiente para saciar las ansias de modernidad. Cuando quedarse a medio camino, en este ámbito, puede ser incluso contraproducente. Si de lo que se trata es de trasmitir información no se debería cerrar los ojos a otras alternativas.