FireEagle – Geolocalización para todos

La geoposición mediante telefonía móvil, plenamente desarrollado desde hace más de un lustro en Japón (Este post de Kirai – Una de las utilidades de Internet en Japón es del 2004), sigue estancada en Europa. Podría pensarse que con la entrada de terminales dotadas de GPS, como el iPhone de Apple o el N85 de Nokia, la cosa tendría pronto remedio. Pero la verdad es que ni se ve señal de progreso, ni se la espera; el móvil con GPS en España sirve para para presumir delante de tus amiguetes y poco más.

Cheap iPhone
Foto original de
markhillary en Flickr.

El problema con la geolocalización que tenemos ahora es que es inútil, si la comparamos con lo útil que podría ser. Es verdad que el terminal puede obtener las coordenadas mediante el GPS, pero esta información no vale un pimiento porque no sale del móvil.

Me explicaré con un ejemplo, que es como mejor entiendo yo las cosas. Supongamos que quieres escribir una aplicación que te diga si hay algún amigo tuyo en un radio de un kilómetro dispuesto a echarse una cervecita. Registras el dominio www.echemonosunpardecervecitas.com. Montas una red social de amigos y bares. Diseñas la interfaz: un botón con el texto “Búscame un colega por aquí cerca para echarnos unas cervecitas y un pincho de tortilla”.

Lo más sencillo sería, claro está, una página web. El sediento usuario saca su iPhone y se conecta con su safari, el servidor obtiene sus coordenadas, busca en la base de datos los colegas que pueden estar cerca y rápidamente informa de que tanto Marty McFly como Emmett (Doc) Brown están cerca y tienen tiempo para un rato de ocio. Pero no puede ser. No hay forma de hacerlo así, porque ni el navegador informa al servidor de las coordenadas, ni existe sistema alguno para que el servidor se las pregunte.

¿Qué opciones nos quedan? Pues aplicar el truco de Mahoma vs la Montaña. Como las coordenadas no salen nunca del terminal, escribimos una aplicación para el iPhone. Al ser una aplicación nativa, puede acceder a los datos del GPS, y también puede realizar peticiones a servicios web para informarse de que colegas están cerca. Esa es la solución que defienden, a mi entender, tanto las operadoras como los fabricantes de terminales, pero resulta que, también a mi entender, no es viable y no tiene futuro.

El problema es que en cuanto acabemos de hacer la aplicación para el iPhone, tendremos que escribirla de nuevo para el N85. Y cuando terminemos, otra para los móviles basados en Android, y luego, otra para, digamos, la Nintendo DS-GPS, cuando la saquen. Además, hay que convencer a todos nuestros usuarios para que se descarguen e instalen la aplicación. Y si añadimos funcionalidades, de que deben actualizarla. Y encima, solo sirve para localizar a los amigotes a la hora de echarnos una cervecita. Si queremos buscar filósofos con los que debatir verdades de la vida, tendremos que montar otro chiringuito.

La buena noticia es que hay un servicio que intenta resolver este problema, el Fire Eagle de Yahoo. Su propuesta consiste en actuar como intermediario; el usuario informa a Fire Eagle de donde está. Lo único que hace Fire Eagle es almacenar tu localización y permitir a terceras partes (como pueden ser tus amigos, servicios webs o incluso otros dispositivos) leer esta información, o incluso actualizarla, siempre con el consentimiento expreso del usuario.

El sistema ya está funcionando, y hay muchísimos servicios y aplicaciones web utilizándolo. Hay una Galería de aplicaciones que resulta bastante divertida de hojear. Las API de la aplicación son sencillas, bien diseñadas y fáciles de usar.

Lógicamente, ya hay aplicaciones para el iPhone que actualizan nuestra posición, como Fire FoneActive Eagle. Si tu terminal tiene GPS y Java puedes usar el Fire Eagle mobile updater for J2ME. Navizon permite una geolocalización grosera, sin GPS, triangulando las señales de los repetidores de telefonía móvil y de puntos de acceso Wi-Fi. Hay literalmente cientos de aplicaciones, fruto de la creatividad de la gente y la facilidad y disponibilidad del servicio. o

Yo, por ejemplo, uso Dopplr, un sistema que te permite publicar en la red los viajes que tienes previsto hacer. Aunque viajes poco, como yo, es cómodo tener tu planificación en la red. Dooplr ha empezado a usar los servicios de Fire Eagle, de forma que, como sabe todos los detalles de mis viajes, puede actualizar mi posición. Automáticamente, sin que yo tenga que hacer nada. Dopplr puede actualizar mi posición, porque yo se lo he permitido expresamente, en mi cuenta de Fire Eagle.

En resumen: Desarrollar aplicaciones geolocalizadas para móviles es un infierno en vida. Sin embargo, montas un servicio trivial, basado en estándares, que permite escribir aplicaciones web geolocalizadas y salen ideas y desarrollos hasta debajo de las piedras. El problema empieza y termina con las actitudes de los principales actores en el mercado de telecomunicaciones: Los fabricantes de terminales y las operadoras de telefonía. Mientras en el mundo de la informática asistimos a una autentica revolución basada en el código libre, los formatos estándar, los servicios web y las licencias libres, la telefonía móvil sigue basándose en desarrollos propietarios, secretos industriales y múltiples protocolos. A saber cuanto tiempo seguirán así.