Aplicaciones de pago en Android Market

En España no hay una gran tradición a la hora de pagar por software para la computadora, en realidad no nos gusta pagar por nada etéreo que se le instale al ordenador, parece que está mal visto. Pero con los teléfonos móviles, aunque pudiera parecer contradictorio, estamos dispuestos a gastarnos la pasta que haga falta, la cultura del sms, el politono, el horóscopo, la línea caliente, juegos retro, y por último, los saludos y concursos televisivos está fuertemente arraigada.

Y en este escenario tan goloso ha entrado en juego la venta de aplicaciones para la nueva generación de móviles, o dicho de otro modo, la venta de software para otro tipo de computadoras, con nuevas reglas y muchas posibilidades para los desarrolladores.

La novedad fundamental comparada con otros ámbitos es el escenario, el mercado donde se venden, compran e intermedian las mismas.

En el caso del iPhone, el mercado se llama AppStore y lo controla Apple. Cualquier programador que pase por caja y pague la licencia anual de 99$ podrá desarrollar una aplicación, los márgenes en las ventas son del 70-30%, el 70% para el desarrollador (que fija el precio final) y el 30% para Apple, que extiende su papel de intermediario dando hospedaje a las aplicaciones y gestionando todos los pagos, reservándose los derechos inherentes que conlleva ser el dueño del chiringuito.

Hace dos días Google anunció en su blog oficial para desarrolladores de Android que ya aceptaban aplicaciones de pago para su mercado el Android Market (para España habrá que esperar hasta el final de este trimestre), el precio de la licencia es de 25$, los márgenes también son 70-30% y los pagos se tramitan a través de Google Checkout, igual que en el caso de Apple, tienes que cumplir con sus condiciones.

Se abre así la posibilidad real de que los programadores puedan ganar dinero, a través de la venta de programas de propósito general, aunque sea en una plataforma como la de los teléfonos móviles.
La ventaja fundamental es la posibilidad de operar en mercados globales, en los que vendiendo aplicaciones por costes realmente bajos, si tienen cierta repercusión, se puede conseguir un número de ventas suficientemente amplio. El riesgo está en la posibilidad de acabar siendo perjudicado por entrar en conflicto con los intereses del intermediario.