La conversación diseminada y los acortadores de URL

Uno de los puntos fuertes que tienen los blogs es la conversación que se genera, los comentarios de los visitantes enriquecen el mismo, y en muchos hilos de conversación se encuentran verdaderas joyas que mejoran el original, con aportaciones, rectificaciones o matizaciones.

Pero actualmente esta conversación se está diseminando debido al largo recorrido que tienen los contenidos. Al publicar un post se desencadena una serie de réplicas propias y ajenas, cada una con su propio sistema de comentarios. Así que cuanto mayor sea la difusión de los contenidos más se disgrega la conversación.

Un relato hipotético: Juan publica un post y recibe varios comentarios, Alberto, que sigue el blog de Juan a través de google reader lo comparte y sus contactos hacen algunos comentarios, automáticamente sale publicado en twitter, donde también se genera algo de conversación y Sergio, uno de sus seguidores, decide menear el post, en el proceso de votos se producen multitud de comentarios más, posteriormente alguien que trabaja en un periódico online de cierta repercusión se hace eco de la noticia y los comentarios en dicho periódico se disparan. Este relato, a pesar de ser hipotético, se produce con bastante frecuencia.

Llegados a este punto, si se quiere hacer un seguimiento a la conversación que se produce en otras redes hay que ir detrás de los contenidos, y para esto usamos los buscadores. Se podría hacer la búsqueda sobre el título de cada post o alguna palabra clave, pero la forma más efectiva es monitorizar la URL de origen.

Servicios como Technorati o Google Alerts permiten recibir por RSS o correo-e notificaciones cada vez que registran un enlace a un sitio web previamente especificado.

Esto último es válido hasta cierto punto, porque normalmente los contenidos se replican en las distintas redes sociales, cada una con sus características específicas.

Me voy a centrar en Twitter, una de las más populares y problemática a la hora de monitorizar. La razón de que sea tan difícil seguirle la pista se debe a que, en la mayoría de los casos, las URL se encuentran acortadas.

Los usuarios de las plataformas de microblogging como Twitter, acortan previamente sus URL como medida para exprimir al máximo los 140 caracteres de los que disponen, cuando no lo hace de forma nativa la propia plataforma, para colmo el ecosistema de acortadores de URL es inmenso, al principio todo era tinyurl.com pero al poco aparecieron multitud:

Adjix, awe.sm, bit.ly, buzzup, dot.tk, friendfeed, hellotxt, idek.net, kl.am, krz.ch, migre.me, POPrl, rly.cc, short.ie, shortna.me, SnipURL, TinyURL, tr.im, trim.li/nk, Tweetburner, urlborg, urlcorta, urlShort, …

Así que a nuestra URL única tenemos que añadirle las posibles direcciones cortas, con lo cual, la la idea de usar la URL como identificador único para la monitorización queda desvirtuada.

Así que hablándolo con amigos y buscando algo de información al respecto encuentro, vía estwitter.com, un buscador que resuelve el problema de la deducción de las URL cortas: BackTweets.

Backtweets te permite buscar a partir de la URL de origen y en los resultados muestra todos los twitts con enlaces acortados que apuntan al sitio original, por si esto fuera poco y para facilitar su monitorización también permite suscribirte mediante RSS. Como cada 2×3 nacen nuevos acortadores no los encuentras todos (por ejemplo urlcorta). También disponen de una API que permite hasta 1000 peticiones al día, por ejemplo para este blog habría que hacer la siguiente llamada:


Topsy es otro muy buen buscador para Twitter (gracias Javier por el enlace), no permite buscar por URL originales, aunque no creo que tarden en hacerlo, ya que en los resultados de las búsquedas textuales muestran la URL final.

Algunos acortadores son algo agresivos y esconden la URL de destino en un iframe añadiendo publicidad, lo cual hace imposible su seguimiento. Otros sistemas de lifestream como friendfeed generan url cortas que llevan a la página intermedia del perfil del usuario que la comparte (si lo tiene configurado así), con lo que se dificulta su seguimiento.

En resumen estamos en un nuevo escenario, con nuevas reglas que mejoran la difusión de los contenidos, pero que colateralmente diseminan la conversación a la vez que complican su seguimiento, por suerte nacen iniciativas que permiten adaptarse.