La novelería como base del éxito en la venta de cacharros
Ya no me quejo, lo asumo. Es lo que le toca a uno, trabajar en algo relacionado con informática implica, para los demás, que eres un experto en todo tipo de cacharros. El problema está en que la petición de ayuda del primer día se convierte en exigencia el segundo y siguientes.
Pero me estoy desviando del tema, a lo que iba es a las conversaciones que se producen cuando estás en la fase de consejero. Diálogos curiosos en los que te hacen todo tipo de preguntas sobre un aparato. En los que cuando ya llevas un rato de conversación te das cuenta de dónde acabarán.
El tema no está en las características, funcionalidades, competitividad del precio, aplicaciones para el usuario, rendimiento, posibilidades futuras, uso real, etcétera. El punto importante es si el aparato mola, si es chulo, molón, o en definitiva, proyecta una imagen de cierto estatus, si se puede chulear con él, si es exclusivo y caro (pero que salga baratito), en resumen, que brille.
Supongo que el mecanismo mental es el mismo que está detrás del mercado de la venta de piedras. Hay piedras feas y piedras bonitas, las bonitas las llaman preciosas y cuestan un ojo de la cara al que las paga (y la salud de los trabajadores que las extraen en el tercer mundo), pero las dos piedras, la fea y la preciosa hacen lo mismo: nada.
Con el tema de los aparatos tecnológicos pasa lo mismo, el hecho de que tenga 20 funcionalidades o 40 realmente da igual para un gran número de usuarios, lo importante es que sean muchas, casi en ningún caso entenderán o usarán esas funcionalidades.
Así que la persona que te pide consejo hace lo siguiente:
1º Toma la decisión del cacharro que va a comprar.
2º Te pregunta qué es cada una de las funcionalidades que tiene, las que entiende y le gustan provocan que las pupilas se dilaten (o dicho de otro modo, se priva todo); las que no entiende o las que le aconsejan no comprar las descarta, minimiza, o relativiza.
3º Una vez comprado y pasada la euforia inicial, te cruje a preguntas sobre el funcionamiento del aparato.
4º Al poco tiempo olvida el 95% de las características y sigue usando el aparato al mismo nivel que usaba el anterior.
Conclusión: si desarrollas cacharrería tecnológica, el primer punto debe ser la molabilidad del producto, y ya si eso, luego que funcione.







José Pérez
ene 08, 2010 @ 14:53:13
Cuanta razón encierran tus palabras.
En mi opinión pocos saben cómo comprar bien y la mayoría compramos mal.
Por otra parte a veces es perjudicial la informaicón sesgada. El vendedor no da elementos unívocos para comparar. Hay que hacerse con una hoja de cálculo para comparar o una libretita a los efectos.
Y por supuesto lo mejor es acudir a un buen consejero o asesor.
No se me olvidará que eres informático.