Sobre el continente y el contenido

Hoy mientras hablaba con un amigo, me contó el experimento, organizado por el Washington Post, al que se prestó Joshua Bell hace unos años. Se trataba de que este magnífico violinista tocara exquisitas obras clásicas con un extraordinario stradivarius, en la entrada de una estación de metro. El resultado fue la práctica indiferencia de las más de mil personas que pasaron por ahí (artículo completo).

No conocía la historia, lo primero que me vino a la cabeza es el debate sobre el continente y el contenido, qué es más importante a la hora de presentar / mostrar / vender / convencer?. Claro, la respuesta es buen contenido empaquetado en buen continente.

Pero, si eliminamos de la ecuación el contenido, el resultado puede seguir dando el pego perfectamente (si lo sabrán los políticos, periodistas y publicistas), pero en caso de que falle el continente la cosa, por muy sublime que sea, tiene muy pocas posibilidades.