La obsolescencia del conocimiento

Cuando desarrollas tu actividad durante mucho tiempo en Internet, en general, y en las redes sociales, en particular, llega un fatídico momento en el que comprendes el concepto de obsolescencia del conocimiento, en concreto de tus conocimientos.

Intuyes que está ahí, que es algo con lo que tarde o temprano te vas a encontrar, pero que la propia dinámica diaria te hace olvidar. Hoy he estado haciendo inventario de proyectos que estaban en la gaveta, medio apartados y medio abandonados, básicamente se trataba de eliminar, actualizar y documentar cada uno de ellos.

Durante este proceso me llamó la atención algunas de las configuraciones y diseños de proyectos que me parecieron realmente antiguos, pero al comprobar las fechas se trataba de proyectos del 2009, en el peor de los casos.

Superado el momento de autoconvencimiento en el que dos años en Internet se convierten mentalmente en una época prehistórica, pasé a pensar en el conocimiento de las herramientas utilizadas en esas fechas y las que uso ahora.

El cambio de herramientas no solo es radical, sino que las herramientas que conservo han variado tanto, y se han hecho tan diferentes, también en su complejidad, que es como si todo el conocimiento acumulado no sirviera de mucho. Se que esto es una percepción errónea, y que la experiencia es importante a la hora de emprender nuevos proyectos, pero no tanto como a uno le pudiera parecer tradicionalmente.

El estado de ebullición en servicios, redes y herramientas es tan alto, que difícilmente puedes mantener tu nivel de conocimiento, es más, creo que todo el conocimiento acumulado que no esté bajo tu foco de atención, de forma habitual, tiende irremediablemente a perderse con el paso del tiempo.